Martes 17 de octubre de 2017 - 11:02pm

Omisión en asesinatos de hombres y mujeres periodistas

mayo 18, 2017
Omisión en asesinatos de hombres y mujeres periodistas
Columnas
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Cuando el presidente Enrique Peña Nieto pidió con solemnidad un minuto de silencio en honor periodista asesinadas y asesinados la tarde del lunes 15 de mayo en Culiacán, Sinaloa, su gesto sólo sirvió para enardecer al periodismo nacional que exige justicia, en lugar de poses políticas.

Como ya es costumbre, cada vez que una o un periodista es asesinado en México, la clase política otorga un minuto de silencio, pero de ninguna manera se ejecutan las pesquisas suficientes para aclarar estos homicidios y castigar a los autores intelectuales y materiales.

En las últimas cinco semanas han sido ejecutadas y ejecutados públicamente siete periodistas en distintas partes del territorio nacional.

Ciertamente, no hay siquiera un sicario preso bajo sentencia, como responsable de alguno de estos asesinatos contra periodistas ocurridos en los últimos cinco años.

POLÍTICOS, LOS MÁS SOSPECHOSOS POR LA CADENA DE ASESINATOS CONTRA PERIODISTAS EN MÉXICO
De hecho, pareciera que los sicarios encargados de asesinar periodistas gozan de impunidad oficial, pues todos los casos documentados están archivados y condenados al olvido en las respectivas agencias del ministerio público.

Si se analizan los libros y artículos que presuntamente motivaron los homicidios de la mayor cantidad de periodistas, se podrá observar que hay críticas severas por el salvajismo con que actúan los cárteles delictivos, pero sobre todo resaltan las sospechas dirigidas contra la clase política obviamente coludida con los protagonistas del crimen organizado.

La clase política mexicana, desde los tres poderes de la federación hasta los tres poderes en cada uno de los estados y municipios, insiste sospechosamente en continuar imponiendo el gasto público sobre sus inútiles y corrompidos programas sociales, en vez de orientar sus presupuestos en la solución del principal y único problema que desangra a la sociedad mexicana, es decir inseguridad y violencia.

Los gobierno de la república, y de los estados con algunas excepciones, se sienten ofendidos cada ocasión que algún periodista redunda una y otra vez en relación al mal uso de los fondos públicos.

La mayoría de periodistas asesinadas y asesinados del 2012 al 2017, fueron contundentes al resaltar la actitud sospechosa del gobierno de la república y de los gobierno de los estados, renuentes a mejorar los salarios y prestaciones sociales de los cuerpos policiacos federal, estatales y municipales, así como de las fuerzas armadas.

Estos mismos gobiernos federal y estatales, se han negado de manera contundente a mejorar el armamento y el equipamiento de las corporaciones policíacas y las fuerzas armadas.

Obviamente, el negocio personal de la clase política mexicana está en los inútiles y corrompidos programas sociales, situación que al mismo tiempo los revela como protectores de la delincuencia organizada.

LE “RASCA LA PANZA AL LEÓN” CARLOS CANTÚ EN NUEVO LAREDO
Cambiando de tema aunque no totalmente, el miércoles 17 de mayo Carlos Cantú Villarreal, expresidente municipal de Nuevo Laredo, no sorprendió a nadie con una publicación de su autoría insertada en un periódico de circulación estatal que el año pasado se distinguió por sus difamatorios ataques contra el ahora gobernador constitucional de Tamaulipas.

La singular pero débil embestida de esta semana por parte de Carlos Cantú, fue contra quien se está manifestando como seguro candidato del PAN a la alcaldía de esta frontera en el 2018.

Cabe mencionar que con esa publicación de su patrocinio, el expresidente municipal sólo le “rascó la panza al león”, provocando un futuro revés de graves consecuencias políticas.

Por lo pronto basta con estas conjeturas, a reserva de mayores comentarios en pocos días.

Por Carlos Domínguez

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