Lunes 21 de agosto de 2017 - 6:49am

En el desamparo. El caso de Miriam Rodríguez

mayo 15, 2017
En el desamparo. El caso de Miriam Rodríguez
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En memoria de Miriam Elizabeth Rodríguez Martínez.

El pasado 9 de octubre El Colegio de México presentó el informe En el desamparo. La conclusión que sacamos en el equipo de investigación luego de analizar la situación de violencia en Coahuila y Tamaulipas y la respuesta del Estado ante ello es el desamparo. Desamparo de víctimas, familiares y sociedad.

Desamparo ante un país sumergido en el horror, siendo Tamaulipas, muy probablemente, el estado en peores condiciones. Tan solo en materia de personas desaparecidas, el registro nacional lo encabeza por amplio margen Tamaulipas con más de 5,500 personas desaparecidas. Estas cifras no son las reales, en el fuero local hay más de 7 mil denuncias. La dimensión real de la crisis humanitaria aun es desconocida pero seguro es mucho mayor que la oficial.

Desamparo ya que en Tamaulipas, como en el resto del país, son familiares de las personas desaparecidas quienes realizan la búsqueda. Ese fue el caso de Miriam Rodríguez, quien encontró los restos de su hija Karen, desaparecida en 2012, y dio con los responsables del asesinato.

Desamparo ante la incapacidad del Estado de mantener orden en las prisiones. Miriam denunció que se encontraba en riesgo por una fuga masiva del penal de Ciudad Victoria. El gobierno del Tamaulipas argumenta que el responsable del asesinato de Karen fue reaprendido pero cualquiera de los fugados podría buscar agredir a Miriam quien era una de las dirigentes del Colectivo de Familiares de Desaparecidos en San Fernando.

Desamparo ya que a pesar de que la CNDH emitió hace más de un año la Recomendación General 25 Sobre agravios a personas defensoras de derechos humanos, abundan los casos de agresiones a quienes desde la sociedad civil defienden a aquellos que el Estado no lo hace. Así fue con Miriam, a pesar de solicitar protección jamás se hizo y fue asesinada el pasado 10 de mayo al interior de su casa en San Fernando, Tamaulipas.

Desamparo ya que todas las instancias del Estado dicen que no son responsables del asesinato de Miriam.

Desamparo ya que el gobierno de Tamaulipas considera que realizar 3 rondines al día es proveer seguridad a personas en riesgo. Desamparo ya que el Mecanismo de protección a defensores y periodistas de la Secretaría de Gobernación es un desastre absoluto.

Desamparo ya que las instancias federales responsabilizan a las estatales y estas últimas a las federales. En conclusión nadie se hace responsable.

Desamparo ante la falta de verdad, búsqueda, justicia y garantías de no repetición. Todas las instancias responsables en el caso de Miriam siguen en la lógica de la simulación, como en los miles y miles de casos más, condenaron el asesinato y aseguran que no habrá impunidad.

Desamparo por las declaraciones del gobernador de Tamaulipas que asegura que el estado se encuentra en un caos producto de que sus antecesores mantenían vínculos con el crimen organizado, como en otros estados, pero las redes criminales en los 3 niveles de gobierno no se desmantelan.

Desamparo de los colectivos de víctimas que permanentemente se enfrentan a los aparatos institucionales que dificultan o impiden su labor.

Desamparo por la falta de prensa libre y plural. Tamaulipas es un hoyo negro en materia de libertad de expresión producto de la violencia. Tamaulipas ha desaparecido del radar nacional.

Desamparo ante el horror. Como lo manifestó en su comunicado el Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos ante el asesinato de Miriam, “resulta impostergable atender los factores estructurales que han colocado a las familias de personas desaparecidas en una grave situación de vulnerabilidad”.

Desamparo ante el asesinato de Miriam, ciudadana en resistencia ante la omisión criminal del Estado, que ahora se une a la lista de madres y padres asesinados por buscar verdad y justicia.

Desamparo ante la falta de capacidad y voluntad del Estado.

Por Jacobo Dayán

Especialista en derechos humanos y analista internacional. Fue Director de contenidos del Museo Memoria y Tolerancia de la ciudad de México.

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